¿Dónde están las neveras?

13. Septiembre 2010 | Por loscaminos | Categoria: Opinión

Cuando salí de casa para ir a la Fiesta de la Bulería, para lo que solo tengo que de cruzar unos metros, me chocó que apenas si había gente camino de la Plaza de Toros. Unos minutos antes de comenzar,  comprobé que incluso había aparcamiento en los aledaños y una vez que entré en el recinto me causó extrañeza ver tanto cemento en los tendidos porque el cartel de este año de la Bulería tenía muchos atractivos.

No es cuestión de analizar el asunto con el manido “cualquier tiempo pasado fue mejor” y estar siempre diciendo “porque antes la Fiesta”.., “porque cuando cantó Camarón”…, “porque cuando El Torta ponía esto bocabajo…” No se trata de esto. Pero no es menos cierto que se recuerdan esas 10.000 personas batiendo palmas por bulerías, o incluso las 5.000 de media de los últimos años.

Según pudimos saber por medio de la organización misma no se llegaron a vender 2.000 entradas, lo que, de momento, convierte a la Fiesta de la Bulería en deficitaria. Ni siquiera la fórmula Torta – Capullo estimuló mayores cifras. Y menos mal. Yo me pregunto que si estos dos no hubieran estado en los carteles secundando a sus cientos de seguidores, muchos de ellos de fuera de Jerez, qué hubiera pasado con el aforo.

El equipo de Cultura se ha esmerado este año confeccionado un muy buen cartel y han ofrecido una perfecta organización. Teniendo incluso la valentía de hacer debutar en solitario a tres intérpretes como Macarena de Jerez, David Lagos y Andrés Peña. No obstante, algo no termina de funcionar y es lo que hay que analizar objetivamente.

En primer lugar, la naturaleza de la FB ahora mismo está en terrenos de nadie y no termina de encontrar su filosofía. Lo digo porque el concepto fundamental de este evento ha sido siempre, por encima incluso de lo artístico, constituir uno de los actos sociales que jalonan el año jerezano. Es más, se comentaba que era el punto de reencuentro de los mismos una vez transcurridas las vacaciones estivales. Por decirlo de alguna manera, la FB se vino configurando como un acto popular, tal vez populista, en el que la convivencia era uno de sus primeros valores. Y donde la fiesta tantas veces se trasladaba al albero y los tendidos.

Que conste que yo he sido el primero en criticar cuando esto degeneraba en acto verbenero y no se respetaba lo suficiente al artista que algunas cosas se han visto en este sentido.

La disyuntiva se erige ahora mismo en mantener o no mantener el carácter populista de la FB, no olvidemos encuadrada en el ciclo festivo de la Vendimia. De querer mantener esa filosofía habría que dar pan y circo en forma de flamenco festero a la masa, por supuesto abaratar el coste de la entrada y hacer un poco la vista gorda para que la peña monte su chiringo con sus tortillas de papas y su buchito. Claro que esto tiene sus pros y sus contras porque a veces la atención hacia el escenario no es la más oportuna, como he señalado. Pero es optar por un determinado diseño.

Por otro lado, si queremos convertir la FB es un festival en condiciones, donde el cante prevalezca por encima de cualquier otra circunstancia, habría que rediseñar toda la historia y pensar en otros escenarios. Empezando por rescatar a los aficionados de verdad jerezanos que hace muchos años que no acuden a la cita; limitando, con el cartel, la entrada a gente que aprecie  una siguiriya o una soleá y confeccionar unos carteles donde prime el oloroso y no el rebujito.

Esta es la cuestión principal.

La situación económica del ayuntamiento no aconseja precisamente perder tanto dinero, al parecer, en una sola noche, aún más cuando se han tenido que sacrificar otros ciclos, muy participativos, como El Otoño en las Peñas, que hacen una extraordinaria labor, o El Flamenco en los Barrios.

Otro dato es que, desde hace muchos años, al aficionado de  Jerez y de la zona se le ha acostumbrado en demasía a escuchar flamenco sin tener que pagar un duro. Lo que no digo que no sea estupendo, pero cuando se le exige al paisano por encima de los 15 euros por barba, la cosa no funciona. Y este año, encima, el parné “presupuestado” para la FB ya se había gastado en el concierto de Paco de Lucía, como es obvio, del pasado mes de agosto.

Otra consideración si tiene que ver directamente con el elemento artístico. El jerezano / a sabe de sobra que los artistas anunciados en la FB los va a ver gratis, y más de una vez,  durante el año en la tierra o alrededores. En el ciclo de Tío José, en el de los Cernícalos, en el de la Bulería o en el de la peña flamenca de Trebujena, por poner algunos ejemplos. Esto es más que agradecer a nuestras peñas, que conste. Entonces, hay que buscar algún aliciente al elemento local. Jerez no puede estar permanentemente mirándose al ombligo, entre otras cosas porque no tiene tanto como presume. Y este aliciente puede y debe venir de fuera, de la misma manera que nuestros artistas salen a actuar por ahí.

Total, que entre una y otra cosa, lo cierto es que la FB se debate en encontrar su verdadera naturaleza o tal vez adecuarla a los tiempos en que vivimos donde se consume en lata hasta el flamenco. ¿Acto social y convivencial? ¿Ceremonial flamenco que atienda a conservar las esencias de este patrimonio que llamamos cante?

Me temo que por ahí andan los tiros. Quizás sea cuestión de innovar. Por ejemplo, hay algunos ciclos que conozco a los que le ha ido muy bien diversificar la propuesta en varios días, aderezada con actividades culturales alrededor de ella, convirtiéndola además en un reclamo turístico mayor.

Mientras tanto, al dejar a la FB en ese terreno indefinido en el que no llega a ser un festival flamenco al uso, donde el cante se respeta por encima de todo, y tampoco la fiesta social jerezana por excelencia tras la vuelta del verano, nos vamos a seguir encontrando con ese coro clamando, como si en el fondo sur de un estadio de fútbol se tratara: ¿dónde están las neveras, las neveras donde están? Doctores tiene la Iglesia… que a mi poco me falta poco empadronarme en Bilbao.

José María Castaño.

Grupo de aficionados que no pararon de corear ¿Dónde están las neveras?

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3 comments
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  1. Esto es la verguenza de la buleria, y esta verguenza la traen el duo Torta – Capullo estoy convencido

  2. Suscribo el comentario de José Mª Castaño, a quien respeto por sus conocimientos en este difícil arte.
    Llevo varios años acudiendo a la F B, y es verdad que cada año va amenos, como también las fiestas de Otoño en general, ahora llamadas de la Vendimia, Se les llame como se les llame, antes había más y mejor flamenco, que es lo que ocurre ahora? tal vez no se atreven a hacer flamenco por menos precio por que antes le han pagado mucho a los artistas por cantar a la puerta de casa?; eso tiene solución y no es difícil, pues en otras partes hacemos flamenco de mucho nivel, pagamos lo que hay que pagar y disfrutamos, por que no hacer lo mismo en Jerez?. Mi colaboración y estoy seguro de que la de José Mª! Castaño y otros, sin interés ninguno – costo “O”- se la brindo y le garantizamos éxito. Sólamente hay que hablar con los flamencos y dejar a los políticos a un lado, para que solo hagan lo que les es propio.ç

    Siempre desearé exitos, por el bien del arte flamenco.

    Salud para todos y un Abrazo desde Zamora.

  3. Que razón tiene José María Castaño y otros que dicen verdad, donde no quieren ver los organizadores de la Fiesta de la Buelería. Durante varios años viajo a esa vendita tierra de Jerez, donde tengo algunos amigos vinculados al flamenco, incluso me encuentro con mucha gente de Zamora “la Andalucía del Norte” como la llamó el Maestro Antonio Mairena. La Fiesta de la Bulería estaba más bien fría, sin ánimos, maniatada. Bastante menos gente que otros años, con muchos problemas a la entrada, cacheos, retirada de la típica botella de Fino (que puedo entender por razones de seguridad), pero es que hasta el agua te quitaban, y de esto doy absoluta fe, ya que a unos paisanos míos, en la puerta, al pasar le retiraron dos botellas de agua y no era para custodiárselas, ya que pidió se le devolvieran a la salida como mal menor y, el gorila de turno, le dijo que si, pero al rato, y ante la duda se personó para vaciarlas y le contestó que no tenía por que cuidar las botellas de agua de nadie, se las quito con abuso de autoridad y sin ser autoridad. Esto, para los que vamos de fuera, es muy feo y entierra todo lo bueno que vemos en esa tierra que tanto nos gusta que es Jerez. Y a quien reclamar?. Son tantas cosas las que pasan que siento vergüenza y si antes aconsejaba no se perdieran la F B, ahora me cuesta decirlo. Pongan freno a esto, vuelvan a lo de antes y déjense aconsejar por los que saben, aun cuando no sean políticos o ni allegados. Lo importante es hacer las cosas bien. LO SIENTO PERO QUE MAL ESTE AÑO LA FB

    Saludos flamenco.

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