20 años de Festival Flamenco en Nimes. ¡Felicidades!

27. Enero 2010 | Por loscaminos | Categoria: Crónicas / Reseñas

Gracias al empeño de mi amigo Patrick Bellito de Nimes llevaba varios años intentado visitar el Festival de Nimes. Por una causa u otra no se pudo materializar hasta esta edición, en la que se han cumplido veinte años de su nacimiento. La verdad es que siempre tuve referencias muy positivas del encuentro, uno de los primeros en el calendario de festivales flamencos que luego se irán desgranando durante el año. Por tanto, no me cogió de sorpresa comprobar como la perfecta organización de la cita, junto a la naturaleza de una ciudad animosa, a medio camino entre lo francés y lo andaluz, propician un ambiente flamenco realmente excepcional. A lo que hay que añadir una selecta programación con artistas de primer nivel.

            No puede ser esta una crónica completa del XX Festival Flamenco de Nimes, pues sólo estuve un par de jornadas y no voy a escribir de lo que no he visto o participado. Pero sí de los momentos que tuve la suerte de compartir en la ciudad del sur francés. Hasta Nimes llegué, como buena parte de los españoles, vía Barcelona en avión. Más tarde, por carretera cruzando el famoso paso de La Junquera. El viaje fue agradable en compañía del equipo artístico de Pastora Galván y llegamos justo al final de la representación del espectáculo “Sin Fronteras”, capitaneado por Miguel Poveda y en el que participan artistas jerezanos como Luis el Zambo, Moraíto, Joaquín Grilo, su hermano Carlos y Luis Cantarote (palmas) y Chicuelo. Como bien predijo David Lagos asistimos justo al momento del fin de fiesta, en el que todos ofrecieron una auténtica lección de compás, con vueltecitas de baile incluidas. Miguel, generoso siempre donde los haya, quiso felicitar al festival con dos regalos: las presencias de José Valencia y de Diego Carrasco, con quien interpretó su famosa bulería “Alfileres de Colores”. Como se puede imaginar las palmas echaban humo, literalmente hablando.

Momento de la actuación de Miguel Poveda

            A la salida del teatro, me encontré con quiénes serían mi compañía durante mi estancia en tierras galas, José María Velázquez Gaztelu y su señora, Nieves. Imposible mejor escolta, aunque no tanto como guía, ya que después de un vinito, nos perdimos por las calles de la coqueta ciudad. Entre bromas, José María me dijo que en realidad lo que quería era enseñarme un poco los rincones más emblemáticos.

            Uno de los alicientes reales del festival es sin duda la convivencia que se genera en torno a él, gracias a que, en el hotel donde todos duermen ( o casi todos…) se puede hacer trasnoche y es donde coinciden público, artistas, programadores y organizadores en un excelente clima de hermandad flamenca, esa que no entiende de fronteras. No faltó el cante, gracias a unos gitanos de Marsella, enamorados del soniquete jerezano.

            A la mañana siguiente, me tocó en suerte poder conferenciar sobre mi último libro “De Jerez y sus Cantes”. Me sorprendió gratamente la cantidad de público que asistió a la charla, superando el número de cien y con un interés desmesurado. Entre ellos estaban Nieves, José María y el maestro Fosforito, cuestión que agradecí profundamente. Al igual que las labores de traducción de Nadia.

Ilustres invitados José María Velázquez, Fosforito, Miguel Poveda y Nieves

            De nuevo, nos adentramos en la ciudad. Me gusta. Tiene un aroma característico sin perder su antepasado romano y con carteles de toros por todos lados. En el almuerzo coincidimos con Pepe Linares, un artista (entre torero y cantaor) que lo mismo dibuja media verónica de salón con apostura que te brinda unos tercios por malagueñas. Un personaje digno de resaltar y un poco el padrino de todo el encuentro.

            No faltó la visita a la famosa plaza de toros, que en realidad es un coliseo romano perfectamente conservado. Tiene que ser mágico ver a Morante estirarse sobre su arena.

            Por la noche, acudimos al espectáculo de Pastora Galván quien hizo las delicias del público con esa manera de gestualizar propia de su familia y que tantas metas artísticas están consiguiendo. Para la jornada siguiente estaba programado Diego Carrasco, un artista querido y admirado al cien por cien en Nimes. Pero ya no pude ir a verlo porque debía volver a los jereles.

            Durante el viaje de vuelta, iba digiriendo el regusto artístico y humano del Festival de Nimes. Y entonces comprendí porque es una de las citas flamencas en el mundo más recomendable si se quieren ver buenos espectáculos y entablar una especial convivencia con artistas y aficionados de todo el mundo. Ya lo saben en cuanto tengan una oportunidad… Felicidades Nimes por este 20 cumpleaños de festival. Que sean por lo menos 200 más.

José María Castaño

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One comment
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  1. Que suerte amigo jose maria poder haber asistido a tan buen festival, y me alegro por ti que hubiera mas de cien personas escuchando tus sabias palabras, en definitiva un saludo para ti que nos haces llegar el flamenco muy cerquita. Tu amigo andres de dos hermanas

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