Convivencia en Trebujena; flamenco, mosto y amistad
23. Noviembre 2009 | Por loscaminos | Categoria: Crónicas / ReseñasCada año, por estas fechas, los integrantes de la tertulia flamenca de Onda Jerez Radio somos agasajados por los amigos de la peña flamenca La Trilla de Trebujena. Unos anfitriones de diez. El motivo no es otro que convivir alrededor de cuanto significa la afición flamenca y regarla con ese bendito mosto de la casa. La expedición salió de Jerez, sobre las una de la tarde (ya ha bebido el Papa, que dicen por estas tierras). No fuimos demasiados pero sí lo suficientemente representativos: Diego Alba, Estela Zatania, Gonzalo López, Alfredo Benítez y quien suscribe, José María Castaño.

Parte de la expedición en Casa Balderas. A Diego Alba sólo le quedaría bien en la mano una Llave del Cante. ¿La qué se le debe a Chacón?
Es curioso que en Trebujena la mayoría de las personas seguir conservando motes familiares, algunos incluso emplean el apellido con un artículo delante. José Manuel Fernández, alias el Huete, junto a Ceballos y Basora, nos esperaban a la entrada de la exquisita peña La Trilla, donde recientemente ha tenido lugar el VII Ciclo Flamenco y Mosto. José Manuel estudió conmigo la carrera de Derecho y formó parte de la junta constituyente del Aula de Flamenco de la Universidad de Cádiz. En su pueblo sigue siendo un gran activista flamenco.
La mañana estaba a lo justo, sin el calor de las anteriores jornadas y, eso que estamos a finales de noviembre, se estaba muy a gusto. La primera parada fue en el espectacular Museo del Mosto o Tasca de “El Balderas”, cuyo dueño cuelga en las paredes, hasta hacerlas casi desaparecer, todo tipo de utensilios de labranza y manijas. Presidiendo cuatro grandes fotos: Juan Mojama, La Perla de Cádiz, Fernando Terremoto y Antonio Mairena. Ya nada más que por esto estábamos allí muy a gusto. Y cuando sacaron ese oro líquido de primera fermentación mejor todavía.

Tabanco Casa Balderas o Museo del Mosto. Más bien museo de útiles de labranza.
Allí Diego Alba (que es trebujenero de origen) nos explicó mil y una cosas de los aparejos que se mostraban, mientras Que Alfredo Benítez hizo toda una alabanza a una aceitunas de calidad superior.
Trebujena conserva el sabor a pueblo casi incontaminado. Sus gentes tranquilas y afables, sus calles blancas y luminosas le dan al paseo una sensación de sosiego y tranquilidad. Como si fuéramos para atrás en el tiempo. De casa Balderas, nos marchamos a uno de esos lugares familiares que proliferan por toda la población en la temporada del mosto, la tasca del Guacharro. Una especie de garaje amplio, donde están situadas las botas donde se custodia el mosto de la propia viña familiar, que en muchas ocasiones ha sido mimada por varias generaciones.

Tabanco Casa Guacharro, mosto divino y garbanzo como conejos
Allí se sirvieron las primeras viandas y se regó el mosto a base de bien. La familia nos sirvió morcilla, queso, aceitunas del tiempo y unas tortillas de camarones del Guadalquivir que si se enteran los del Bulli, compran la patente. A la hora del cucharón, el plato típico: garbanzos como conejos. Nos explican que el tiempo de la hambruna, y ante la escasez de recursos, las mujeres del pueblo se “inventaron” un plato excepcional: un potaje de garbanzos cuyo sabor te hace buscar las patas del conejo entre ellos, pero en realidad sólo es una imitación del sabor, pero hecha de tal manera que parece auténtico.

José Manuel “Huete” a la guitarra, flanqueado por Curro Vargas (izq) y Niño la Vena (dcha).
No dio tiempo a abrir la boca, cuando ya Huete tomó la guitarra y cada aficionado hizo lo que pudo en una reunión sin más historia que pasarlo bien y con una altísima dosis de cordialidad, como en los antiguos tabancos. Entre todos, y justo es destacarlo, brillaron Curro Vargas, un gitano de Lebrija con un eco prominente y el local, Miguel “El Niño de la Vena”, quien suele trabajar en el río. Los fandangos atoronjados de éste último, llenos de corazón y autenticidad.

Alfredo Benítez, que no tocaba en público desde la Nueva Frontera, pero la antigua, escoltado por Gonzalo López.
Entre mosto, charlas y cantes fue cayendo la animosa tarde, para terminarla en casa de José Manuel Fernández “Huete”, quien ofreció un oloroso de la propia bota para que una legión de ángeles se quedaran allí a vivir, entre bota y bota.

Diego alba, intentando emular a Don Ramón Montoya y Salazar, caballero descubierto ante el Rey de España…
Agradecidos de nuevo por esta muestra de sencillez y generosidad, volvimos a Jerez, sobre las 8 de la tarde con ese regusto al mosto trebujenero y al calor de sus gentes.
José María Castaño

Y un perro bodeguero, que no quiso perderse el paso de la comitiva y el falsetón del Villagrán.





¡Que ange más grande! Hay cosas que te hacen intuir que el mostruo de la globalización nunca se comerá el mundo de los flamencos, ole Andalucía.
FOTOS DE ARTE. OLE!