Crónica del L Festival Internacional del Cante de las Minas de la Unión

13. Agosto 2010 | Por loscaminos | Categoria: Opinión

Bodas de oro de un festival flamenco. A priori no parece algo extraño si miramos atrás y contamos que son algunos los que pasan esa edad con mayor o menor renombre. El de la Unión, su festival internacional es un caso aparte. Con una trayectoria envidiable desde hace unas décadas se ha convertido en el festival más laureado del panorama flamenco. Ya sea por el respaldo que tiene o por el interés que despierta, o por ser fuera de Andalucía y estar centrado en los cantes mineros y de levante, pero si se ha mantenido estos años y celebra sus bodas de oro con un cartel como el que ha presentado en esta edición, va camino de ser, al menos, un ejemplo y referente de festival flamenco. Una agenda cultural apretada en la que ha habido desde conferencias, como la que dio (que no dio) Juan Vergillos, hasta exposiciones fotográficas (Paco Sánchez), jornadas gastronómicas, inauguraciones de calles, recibiendo Miguel Poveda tal honor, debido a su vinculación con esta población,  o la calle de Pencho Cros o Juan Cayuela, presentación de libros, “Crónicas del Festival Internacional del Cante de las Minas” de D. Asensio Sáez y de D. José Alfonso Pérez, y los premios que cada año otorga la organización, que para este año han sido: Premio Extraordinario de carácter especial, ex aequo, al Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, a la Bienal de Flamenco de Sevilla, al Festival de Jerez y al Festival Internacional de Música y Danza de Granada (grandes festivales flamencos de España). Premio Extraordinario a las Artes Escénicas, al Ballet Nacional de España, en la persona de su director, el bailaor y coreógrafo, José Antonio. Premio Extraordinario a las Artes Estilísticas, a los diseñadores de moda Victorio y Lucchino. Premio Extraordinario a las Artes Plásticas, al Museo Chillida Leku. Premio Extraordinario a las Artes Literarias, al poeta y escritor D. José Manuel Caballero Bonald. Premio Extraordinario de carácter institucional, a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Acto institucional de entrega del Castillete de Oro del Festival a D. Enrique Morente Cotelo. Acto institucional de entrega del Premio Extraordinario a las Artes Cinematográficas, correspondientes a la XI Convocatoria Cultural Internacional, al cineasta D. Carlos Saura. Acto institucional de entrega del Premio Extraordinario a las Artes Audiovisuales, correspondiente a la XI Convocatoria Cultural Internacional, al periodista D. Jesús Quintero.

Y como cada curso el flamenco estuvo presente en las galas celebradas en el impresionante Mercado Municipal de la Unión, un bellísimo emplazamiento denominado ya con carácter oficioso como La Catedral del Cante. Seis galas seis, durante seis noches de calor intenso. La monumental de la Unión abrió su puerta grande a los artistas que a día de hoy están en división de honor del flamenco. El encargado de inaugurar el festival fue el Ballet Nacional de España con el espectáculo “Café de Chinitas”. Una obra de gran formato, que bajo la dirección de José Antonio recupera parte de la obra lorquiana, cargada de simbolismo y de temas populares adaptados. Hablar de Morente, es hablar de la vanguardia del flamenco desde un prisma oscurecido por el paso del tiempo. Sus conocimientos le llevan a investigar lo ajeno desde lo puro, y dar como resultado flamenco del siglo XXI. Presentó un espectáculo íntimo, el que le hemos visto en los últimos meses, con espacio para el deleite de sus compañeros de escenario, y eso sí, con el añadido de Rafael Riqueni, un maestro.

El Festival de la Unión tuvo a bien contar con dos de sus premiados en ediciones pasadas, quizás los dos que más nombre han conseguido desde su paso por el concurso. Maite Martín fue una de las premiadas en volver al mercado municipal. Con la guitarra de Juan Ramón Caro buceó en cantes que suenan poco en los festivales y demás eventos flamencos, cosa que nos alegra. Petenera, Malagueñas de la Peñaranda y fandangos de Lucena, cartagenera y taranta, fandangos de Huelva, garrotín, guajira, y bulerías. Todo esto aderezado con una voz dulce como la melaza. En la segunda parte de la noche, el maestro Manolo Sanlúcar desgranó lo mejor de su repertorio. Desde “Maestranza” hasta “Locura de brisa y trino” pasando por “La danza de los Pavos”. La guitarra de David Carmona acompañó al maestro en su justa medida, sin sobresalir y aportando musicalidad, al igual que la voz de Carmen Molina.

El baile en masculino singular. Israel Galván. El hermanamiento entre cante y toque. David y Alfredo Lagos. Un formato simple, que no simplista, y un argumento: el baile. El sevillano presentó en el mercado “La edad de Oro”. El baile por el baile, sin más aderezos. Que es lo que sabe hacer Israel. Una personalidad histriónica que en ocasiones asusta, pero que deja buen sabor de boca. Y después de esto, Jerez por bandera. Esencia santiaguera. José Mercé y Moraíto, Moraíto y José Mercé. Repertorio clásico, flamenco, jondo, hasta que llegó el final con “Al alba” y “Aire”, que coreó todo el respetable al unísono.

Reservado para la penúltima noche estaba la voz del artista entre los artistas: Miguel Poveda. Otro de los estandartes del flamenco actual, ganador de la Lámpara minera en 1993, y con una trayectoria impecable. Presentó su espectáculo “Sin fronteras” junto a Luís el Zambo, y el resto de su habitual acompañamiento: Carlos Grilo y Lúa a las palmas, Juan Ramón Caro, Moraíto y Chicuelo en la sonanta y el baile desgarrador y enérgico de Andrés Peña. Rememoró los cantes con los que ganó antaño, y a partir de aquí todo fue una explosión de compás, de jarana y de fiesta. Simulando el ambiente que se vive en Jerez, en sus tabancos, en sus fiestas, y sus patios, la fiesta fue un no parar de buen cante, de entrega y de flamenquería. La última de las galas se reservó para el grande entre los grandes. Como dijo el alcalde unos días antes, el último día estaba reservado para “Dios”. Y no era para menos.

Paco, el gran Paco. ¿Serán sinónimos? Acompañado de Antonio Sánchez, David de la Jacoba, Duquende, El Farru, Alain Pérez y Antonio Serrano, el virtuosismo merodeó toda la noche junto al duende de la guitarra. Paco sabe rodearse de buenos artistas, y hasta parece que no quiere ser el centro de atención. Pero lo es. Es la quinta esencia. La sexta y si me apuran hasta la enésima. Rondeñas, bulerías, tangos, rumbas… todo un despliegue para disfrutar con la baba caída de las manos que todo guitarrista quisiera tener. Más de dos horas acariciando la música, el flamenco en todo su esplendor, y todo esto resumido al sonido que emana de maderas y cuerdas guiadas por unas benditas manos. EL culmen del festival lo entregó el de Algeciras cuando en un bis histórico, aparecieron las notas de “Entre dos aguas” momento en que el mercado se tambaleó. Ahora nos quedan cuatro días de concurso en los que les informaremos de los premiados y de todo cuanto acontecerá estos días en la Catedral del Cante de la Unión.

Texto y fotos por Antonio Conde (enviado especial a La Unión por Los Caminos del Cante)

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