EL MELLIZO Y MAIRENA (I). LA SOLEÁ
13. Noviembre 2008 | Por loscaminos | Categoria: InvestigaciónInteresante artículo del investigador y amigo Ramón Soler Díaz (*) que sirvió de base para una conferencia ofrecida en La Casa Palacio de Mairena del Alcor el 31 de agosto 2006. Trata de establecer las influencias de la escuela del gaditano Enrique El Mellizo en la labor inmensa de rescate y sistematización de los cantes por parte de Antonio Mairena, el maestro de los Alcores. Comenzamos por la parte dedicada a la soleá.
LA SOLEÁ
Soleaeros gaditanos anteriores al Mellizo fueron Soleá la de Juanelo, María Armento, Ana la Lora, Andrés el Loro y Paquirri el Guanté. Solo de este último conocemos sus cantes, que seguramente interpretaría también Enrique. Antonio Mairena grabó tres estilos de Paquirri, que pudo aprender de Aurelio Sellés. Son los que responden respectivamente a las letras “De noche me salgo al campo / a llorar por mi sentir”, “Por no tener quien te quiera” y “Por Dios que esto es matarme”.
Pero sin duda hablar de soleares de Cádiz es casi lo mismo que hablar de soleares de Enrique el Mellizo, pues sus estilos fueron muchísimo más divulgados que los de Paquirri. Es más, de entre todos los estilos de soleares han sido las del Mellizo las que más aceptación tuvieron durante al menos cuatro décadas, pues contaron con una legión de seguidores que añadieron matices que las enriquecieron.
Tres estilos de soleá recreó el genial gaditano, y los tres los conoció y grabó magníficamente Antonio Mairena. Como sabemos, Antonio Cruz tuvo como uno de sus primeros maestros a un discípulo directo del Mellizo, Manuel Torre, de quien aprendió las dos soleares más conocidas del gaditano. Manuel grabó la soleá grande del Mellizo, la de inicio, con la letra “La fe mía del bautismo”, y la de cierre con “No las puedo aguantá”. Precisamente las dos primeras soleares que graba Mairena en su extensa discografía son estos dos estilos del Mellizo donde la huella de Manuel Torre es bien patente. Las hizo con las letras “Aquel que la culpa tenga / que fatigas pase yo / a peazos se le caigan / las alas del corazón” y “A pasar fatigas dobles / pero va a llegar la horita / de que mi gusto se logre”.

Con los años Mairena se fue acercando más a la escuela sevillana, la que representaron mejor que nadie Pastora y Tomás Pavón. Como ya vimos en la saeta, en Sevilla, los cantes que vienen de fuera por lo general tienden a alargarse y ganar en musicalidad a costa quizás de perder algo de su sabor originario. Esto es bien claro en las dos soleares de Cádiz de las que hablo ahora. Recordemos los tercios largos con que cantaba Tomás la soleá de inicio del Mellizo con las letras “Anda y cuéntale esas quejas” y “A la mare de mi alma”, a diferencia de las versiones de Aurelio Sellés e incluso Manuel Torre. Tomás y Pastora fueron los espejos en los que se miró Antonio Mairena para retomar el cante por soleá de Cádiz en letras como “Caballito sin freno” y “No vuelve a verte en la vía”. Asimismo en el otro estilo del Mellizo, Mairena sigue también a la escuela sevillana. Me refiero al estilo que grabó con las letras “Amarillo sale el sol” y “Juré no hablarte más”.
No obstante Mairena, como gran maestro del cante que fue, conocía muchas versiones que existían de las soleares del Mellizo. Así nos lo contó a Luis Soler y a mí el doctor Antonio Reina, que tuvo la ocasión de escucharle a Mairena estas soleares gaditanas según las versiones de Aurelio, Manuel Torre, Agustín el Melu, Tomás, Pastora y de varios más.

Al contrario que en Sevilla, las soleares del Mellizo se suelen cantar en Cádiz con tercios muy cortos, que si bien tienen menos recorrido melódico ganan en intensidad emocional. Esto lo sabía bien Mairena quien, renunciando al empuje de su potente voz, hacía una relectura gaditana de estas soleares en letras como “Entre la hostia y el cáliz”, última vez que grabó este estilo. Escuchemos una versión que no está en su discografía y que ilustra bien lo que digo. La cantó en 1976 en el Puerto de Santa María con la guitarra de Chico Melchor. Ahí Antonio canta de forma muy gaditana la soleá de inicio del Mellizo, muy en consonancia con lo que haría su hijo El Morcilla, y resuelve en la repetición de la conclusión con las formas que impuso Tomás Pavón, lo que supone todo un alarde de sabiduría flamenca.


Existe además una tercera soleá del Mellizo menos divulgada que no hemos escuchado en discípulos directos del Mellizo como fueron Aurelio, Manuel Torre, ni siquiera en cantaores gaditanos posteriores a Aurelio como Pericón, Manolo Vargas, El Flecha, La Perla, El Beni, Chano Lobato o Chato de la Isla. Es la que se asocia a la letra “Naquero con un Debé”, impresionada por Mairena en su disco homenaje a Manuel Torre. También la grabó el maestro dentro de una gama de soleares gaditanas con la letra “Tú m´has venío a buscar”. La atribución de esta soleá al Mellizo se la debemos a una grabación casera de Pepe Torre. En ella, el hermano menor de Manuel Torre canta los tres estilos que hemos visto del Mellizo y afirma que, efectivamente, son las tres soleares del gaditano.
Como acabo de apuntar, de las soleares del Mellizo se cantaron muchas versiones distintas. Convendría destacar además otras dos, debidas respectivamente a sus hijos Enrique y Antonio. Al parecer Enrique el Morcilla acortó aún más los tercios de la soleá grande de su padre hasta conseguir lo que se podría considerar ya como un nuevo cante. Fiel seguidor de esta forma fue el gaditano Manolo Vargas que la dejó registrada con la letra “¿Dónde estabas tú metía?”. También la han cantado otros cantaores del terruño como Pericón, Chano Lobato y Santiago Donday. Esta soleá es la quintaesencia del cante gaditano pues sus tercios son cortos y quejumbrosos, y lo mismo deja tercios sin ligar que los liga con ayes lastimeros, lo que produce altas cotas emotivas.
De la versión de la soleá que hizo el hijo mayor de Enrique, Antonio el Mellizo, se ha hablado menos. Al parecer poseía una voz más melodiosa que su hermano Enrique y trabajó en la compañía de su amigo el Niño de Marchena. Este grabó la versión de la soleá de Antonio el Mellizo en 1925 con la letra “Anda y cuéntale esas quejas”.
La misma se la hemos escuchado a un hijo de Antonio el Mellizo, conocido por Chico Mellizo, quien en una grabación casera hecha en 1955 la canta con una hermosa letra del repertorio de su abuelo: “Si yo he caío en desgracia / qué le debemos de hacer / santitos que yo pintara / demonios se han de volver”.
Continuando esa línea la Perla de Cádiz la cantaba también, aprendida quizás del Chico Mellizo. El último eslabón de la cadena lo encontramos en Camarón, discípulo aventajado de la Perla, que la grabó con la letra “Que salga el sol o que no salga” redefiniendo así una soleá que pasó de boca en boca por sus predecesores hasta alcanzar a ser, en la voz dulce e hiriente del genio de la Isla, un cante nuevo y viejo a la vez del más puro cuño gaditano.
Volviendo a Antonio Mairena, en su discografía y en algunas grabaciones en directo encontramos apuntes de la soleá del Morcilla pero ninguno de la versión de su hermano Antonio el Mellizo, aunque no descartamos que la conociera.
(*) Ramón Soler Díaz nació en Málaga en 1966. En 1989 se licenció en Matemáticas. Desde ese año trabaja como profesor de enseñanza de media.En 1991 obtuvo junto a Luis Soler Guevara el primer premio de la III edición del Premio de Periodismo y Ensayo “Antonio Mairena” convocado por la Fundación Antonio Mairena. En 1992 se publicó en forma de libro el trabajo presentado, con el título Antonio Mairena en el mundo de la siguiriya y la soleá.Durante 1995 y 1996 trabaja junto a Luis Soler en la edición de Testimonios Flamencos, 40 CDs (36 de ellos de cantes inéditos procedentes de actuaciones en directo y 4 de discos de pizarra) que acompañaban los 5 volúmenes de la Historia del Flamenco, editada por Tartessos en 1996. Esta obra alcanzó en 1997 el Premio Nacional de Investigación otorgada por la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces de Jerez de la Frontera.En 2001, con motivo del XXIX Congreso de Arte Flamenco celebrado en Algeciras, publica la biografía Antonio El Chaqueta: pasión por el cante. Ese mismo libro es editado de nuevo en 2003 por la empresa madrileña El Flamenco Vive e incluye dos CDs de cantes en directo del cantaor linense.En 2003 trabaja junto al cantaor Andrés Lozano en el montaje de Entre cantes anda el juego, presentado en las XX Jornadas de Teatro del Siglo de Oro de Almería (14-30 de marzo de 2003). En este espectáculo se adaptaron coplas del Siglo de Oro a distintos palos del flamenco.En 2004 publica junto a Luis Soler Guevara el libro Los cantes de Antonio Mairena (comentarios a su obra discográfica).Aparte de formar parte de jurados de concursos de flamenco –actividad que no le agrada en absoluto– en Mairena del Alcor, Alhaurín de la Torre, Algeciras y Rincón de la Victoria, ha sido miembro de la organización de las VI Jornadas de Estudios Flamencos, celebradas entre el 4 y el 25 de Mayo de 1995 en el Ilustre Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Málaga. Además de su actividad como conferenciante Ramón Soler ha publicado más de una docena de artículos en revistas como Candil (Jaén), Al-Yazirat (Algeciras), Estela (Carmona), Arte Jondo (Puebla de Cazalla) y La Flamenca (Sevilla).





Interesantísimo documento. Rastreo mucho la Web para encontrar cosas interesantes, y este enlace me lo anoto ya como favorito. Me gusta mucho estudiar la Soleá, y el descubrimiento de la soleá de Antonio el Mellizo, me ha resultado fascinante.
Nota: No encuentro la grabación del Niño de Marchena “Anda y cuéntale esas quejas”, lo que abre la posibilidad de comenzar a buscar…¡emocionante!
Saludos
tengo una duda q no acabo de entender? que diferencia hay entre la soleá chica y la grande?
Para entender la diferencia entre soleá chica y grande podemos acudir a un texto de referencia en el mundo del flamenco: “Mundo y formas del cante flamenco” de Ricardo Molina y Antonio Mairena. En sus páginas 206 y 207 dice:
“Literariamente considerada la soleá es una estrofa de cuatro o de tres versos octosílabos con rima asonante o consonante (los pares en la estrofa de 4; los impares en la de 3). Queda la posibilidad de la estrofa llamada soleariya, que consta de un verso de tres o cinco sílabas, seguido de dos octosílabos.
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Con la soleá de cuatro versos (a la que llamaremos “grande” alternan la de tres (a la que llamaremos “cortas”) …….