Esperanza Fernández y Manuel Curao en el ciclo BBK de Bilbao
20. Junio 2010 | Por loscaminos | Categoria: Crónicas / ReseñasLA MUJER EN EL CANTE. 15 de Junio 2010.V Ciclo Flamenco BBK de Bilbao. A la palabra: Manuel Curao. Al Cante: Esperanza Fernández. Al toque: Miguel Ángel Cortés
El segundo encuentro del ciclo Flamenco BBK de Bilbao estuvo dedicado a la mujer en el cante y la ilustración corrió a cargo del gran comunicador, Manuel Curao, que venía acompañado por otras dos figuras estelares del panorama flamenco; la cantaora trianera Esperanza Fernández y el guitarrista granadino Miguel Ángel Cortes. Teniendo en cuenta que los tres son personas muy creativas, que disfrutan haciendo su trabajo, no es nada extraño y, si, muy gratificante, el hecho de que elaboraran un formato original específico para trasladar al público presente la historia de la mujer en el cante.

El escenario se dividió en tres espacios; una pantalla en medio, una mesita con su silla a mano izquierda para el narrador, y una mesa camilla a mano derecha, con un gramófono y algún elemento teatral mas, para la interprete. Así ,Manuel Curao, sentado en su mesita ,se dirigió al público explicándoles ,en un guiño de complicidad ,que ejercería un papel de lector- narrador de un hipotético libro, un libro que abría por la solapa para adentrarse en el capítulo de “La mujer en el cante: mas que una cuestión de genero”. Los espectadores podían ir disfrutando simultáneamente de la lírica y mimada narración del comunicador, y de una preciosa y cuidadísima selección de pinturas costumbristas, de distintas épocas, expuestas progresivamente en la pantalla. Los cuadros de Romero de Torres y otros artistas iban plasmando en imágenes las etapas de la historia que el narrador iba recorriendo. El periodista se centró, básicamente, en tres aspectos: el papel de la mujer como creadora, en la mujer como protagonista de los mensajes (las letras) y en los diferentes papeles de la mujer como madre, esposa trabajadora etc…
Con recordatorios especiales a casos tan diferentes de mujeres como la Señá Gabriela, La Antequerana, La Andonda ,La Peñaranda etc…. y mas extensamente centrado en los casos de Tía Anica la Piriñaca o La Niña de los Peines, fue haciendo una radiografía lírica de la evolución desde lo que ,acertadamente , denominó “el conservatorio casero” hasta la actualidad. Descubrimos, además, unas dotes interpretativas de Esperanza Fernández que aparecía y desaparecía sigilosamente de la escena para interpretar primero unas letras de nana, como escenificación de la etapa de las mujeres en su ámbito familiar; después la bambera, como homenaje a La Niña de los Peines y reflejo de la época mas profesional y, por último, una alboreá, como muestra del papel femenino en fiestas y rituales. En cada aparición lució un mismo vestido negro animado por un mantón diferente en cada cante y un pañolón blanco cubriendo la cabeza para la alboreá.

La segunda parte del espectáculo consistió en un pequeño recital. La trianera ataviada con otro precioso mantón dorado y rojo sobre el vestido negro y acompañada por la guitarra de Miguel Ángel Cortés hizo un recorrido por alegrías, brillando especialmente las de Córdoba. Seguidamente, se acordó de la Niña de los Peines y le dedicó sus cantes por siguiriyas, que tuvieron muy buena respuesta en el público. Sus habituales letras de tangos trianeros recordando a su abuelo el Vega, fueron el punto álgido de la actuación y cerró cantando de pie por bulerías, mimando de forma exquisita los silencios, la musicalidad y la interpretación. La guitarra del granadino también fue muy aplaudida, sobre todo en las falsetas de arranque de los tangos. Pero su toque más personal estuvo en las falsetas previas al macho de la siguiriya. Para mí, el momento guitarrístico mas memorable estuvo en los compases de salida de la Alboreá. En definitiva, el público disfrutó y aprendió. En señal de agradecimiento y como premio a la originalidad de la presentación y a la entrega y generosidad de los participantes el público les aplaudió con entusiasmo puestos en pie.
Texto: Ana Olabarría (Bilbao) / Foto: BBK




