FLAMENCO CABAL, Juan Gómez
25. Noviembre 2008 | Por loscaminos | Categoria: Crónicas / ReseñasDiscos Probéticos, 2008
Si alguien duda de la inquietud artística en todos los sentidos de Enrique Morente aquí tiene la prueba definitiva para comprobar que su trabajo por el mundo flamenco va más allá de la mera interpretación del cante y la incesante búsqueda de nuevos horizontes del arte jondo. Este trabajo es del cantaor almeriense Juan Gómez, pero nace en el revitalizado sello de Morente “Discos Probéticos” que ya lanzó una nueva edición del mítico “Omega” y de “Alegro Soleá”. En estrecha colaboración con “La Hidra de Lerna” el sello del granadino acaba de publicar el primer disco en solitario de este veterano artista. Juan Gómez Belmonte nace en el barrio almeriense de Pescadería, en marzo de 1942. Si bien no cuenta en su familia con grandes artistas, se puede afirmar que se educó en un clima de grandes aficionados a este arte que solían reunirse con frecuencia para recordar los cantes de José Cepero, Corruco, Palanca, el Pinto, el Sevillano, entre otros muchos. Ya de joven comenzó su andadura por peñas flamencas y festivales, así como distintos concursos de cante, en los que consiguió meritorios premios como el Concurso Nacional de Dalías celebrado en 1992 y 1994.

A partir de entonces sus registros sonoros han sido muy solicitados por los grandes aficionados al flamencos que ven en él un intérprete cabal, con oficio y conocimiento. No deja de ser una verdadera sorpresa que este buen cantaor no haya publicado un disco en solitario hasta cumplir los 66 años de edad, pues hasta el momento sólo se contabilizan algunas colaboraciones esporádicas como la serie Antológica que patrocinó la entidad bancaria Unicaja “Voces Flamencas de Andalucía”, representando a Almería, su provincia. Por tanto, este disco es su obra prima. En él podemos advertir a un cantaor con una afición enorme y un conocimiento muy amplio de los diferentes estilos que acomete con la guitarra de Antonio Luis López, como la soleá, la malagueña, la taranta, la siguiriya o los tientos. Un trabajo bienvenido.




