Hermanamiento musical y flamenco por la Paz

28. Agosto 2009 | Por loscaminos | Categoria: Crónicas / Reseñas

El pasado martes 25 de agosto, en las instalaciones del Cine Astoria de Jerez, tuvo lugar una Gala Benéfica por la paz, a beneficio de la Fundación Prem Rawat, que congregó a variopintas propuestas musicales con el flamenco como protagonista. Lo cierto es que, hay determinados carteles que sólo se pueden dar en este tipo de actos altruistas, porque en el circuito convencional es muy difícil ver a un grupo de artistas de estas características, amén de la imposibilidad, a veces, de poder pagar todos sus cachés artísticos.

            Lo más notable de la velada fue, sin duda, la reaparición ante su público jerezano del guitarrista jerezano Manuel Moreno Junquera “Moraíto”, tras estar convaleciente algunas semanas. Dos toques de Manuel sirvieron para certificar su privilegiada situación en el escalafón flamenco, así como su excelente estado de salud. Manuel sonó flamenquísimo como siempre en bulerías y tangos, acompañado de los suyos.

            Un poco antes, el mosaico cultural se compuso por la actuación de Imán Califato Independiente con ese sonido tan particular que tal vez podríamos rotular como rock progresivo andaluz con esas gotas perfumadas de sonidos andalusíes y misticismo.       También gozamos con la participación de un grandísimo cantautor de la vecina población de El Puerto de Santa María. Javier Ruibal lleva tantos años ahí, gracias a su verdad artística y se corazón que sabe insertar en cada una de sus composiciones.

            En orden de apariciones, Juan Diego Mateos (gran promotor de la cita) mostró toda su creatividad a través de su guitarra y su quartet. Sin duda, uno de los músicos jerezanos con mayores amplitudes sonoras, como ya demostrara en su gran trabajo Luminaria.

            Buena sorpresa fue la aportación del músico Javier Blanco, un madrileño criado en Venezuela que salió con su tres cubano y la banda Makonde que llenó el Astoria de sones hispanoamericanos con su puntito de jazz latino.

            La parte más flamenca, por así decirlo, vino de la mano de Rocío Soto con Pedro Pimentel con unos tangos acancionados; David Lagos con alegrías; Melchora Ortega por tangos (ambos secundados por la extraordinaria guitarra de Alfredo Lagos) y José Gálvez con su popular tema “El amor tiene colores”.

            Un animado fin de fiesta fue el colofón a “una grata velada donde los buenos cantaores dieron lo mejor de sí mismos y donde no faltó el pescaíto frito en el ambigú del buen amigo Montoro” como suele decir el compañero Antonio Núñez.

 

José María Castaño

 

           

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