Juan Moneo hace palpitar el corazón de su barrio

20. Marzo 2010 | Por loscaminos | Categoria: Crónicas / Reseñas

Resulta al menos curioso ver actuar a un artista en menos de una semana dos veces y, en un sitio, por cuatro cantes tengas que pagar 22 euros y, en otro, puedas disfrutar de al menos 8 cantes de forma gratuita. Es lo que ha sucedido con la doble presencia del cantaor Juan Moneo “El Torta” en su ciudad natal. El sábado estuvo cerrando el Festival de Jerez y ayer en las Noches de San Telmo de la peña flamenca La Bulería. Este es uno de los principales motivos de lo que cuesta por esta zona que los aficionados paguen por escuchar teniendo tan a mano, y a Dios gracias, las peñas flamencas de la ciudad, ofreciendo además un ambiente inigualable.

            Hablando de ambiente, el que se respiró en la peña de la calle Empedrada fue multitudinario. No sabría decir el número exacto pero el amplísimo local de la entidad estaba literalmente abarrotado. Claro que quien estaba anunciado no era otro que Juan Moneo. Si a nivel local es todo un ídolo no digamos en la Plazuela donde tiene una legión de fervoroso seguidores. Me llamó mucho la atención la cantidad de jóvenes presentes en el recital, junto a miembros de la propia familia Moneo, peñistas y aficionados varios.

            En el terreno artístico había una novedad; la presencia en el acompañamiento del guitarrista Domingo Rubichi, en sustitución de Juan Manuel Moneo de gira por Costa Rica con María José Franco. Utilizando un término taurino a Juan Moneo se le rajó el toro en la faena de muleta, pues comenzó realmente bien, brillante y regalando detallazos en cada cante. Mas, a medida que avanzaba la noche, su predisposición se fue diluyendo.

            Comenzó por alegrías recordando letras antiguas de Mi barca es Canastera, en lugar de las cantiñas que suele realizar últimamente. En uno de los dos valientes (“Y por apellido Rosa”) conectó directamente con un público entregado antes de salir el artista.

            La noche pintaba bien ante los lances de recibo del plazuelero cuando engarzó con la primera de las dos soleás que interpretó. Ésta la cantó en los tiempos propios de la bulería por soleá algo irregular pero con destellos del cante grande que atesora. En especial, los tercios correspondientes al estilo de la Andonda (“Lástima que te creas”…) que ejecutó con ligazón y por derecho, sin concesiones.

            Dicen que los genios son así por propia naturaleza. Esto es, capaces de de ofrecer picos de intensidad máxima y otros de menor intensidad. En el caso de Juan, nunca te deja impasible para bien o para mal. Como ejemplo las dos malagueñas que vinieron a continuación, en las que se notaron tal vez que es un cante que últimamente no prodiga demasiado. La primera, en los registros que inventaron los gaditanos de transformar la granaína en cante de preparación, estuvo indecisa. Pero, en la segunda lastimó con creces, abandonándose a su suerte, en un estilo muy personal que recrea la malagueña de Chacón cruzándola con caídas melliceras, y con un final rotundo.

            La primera parte la culminó con tangos para afrontar la segunda con garantías de un triunfo que tenía prácticamente en el bolsillo. Salió de nuevo por soleá, pero esta vez tocada por arriba y por ende más solemne. Hubo otra muestra de la entrega de este cantaor y fue que, saliendo algo rozado y costándole tomar aire, nada más y nada menos que se enfrenta con los dificilísimo y exigentes tercios de la soleá de Carapiera. Le dicta el corazón y no la cabeza, o sea.

            Algo castigado no eludió la responsabilidad de estar en casa y cantar por siguiriyas para rematar por bulerías con pataíta incluida de su tío Chico Pacote y él mismo. Qué pena que tuvo la dos orejas en la mano y malogró con la espada un triunfo histórico (hasta en esto nos recuerda al genio inmortal jerezano de la tauromaquia con nombre de arcángel). Hoy estamos muy taurinos, así que perdonen ustedes el continuo símil.

            Lo que queda meridianamente claro es que asistir a un recital del Torta, y más en el mismo epicentro de La Plazuela, es todo un lujo donde se dan cita las más encontradas emociones y la verdad de un cantaor enorme en compromiso y búsqueda incesante del duende, que aparecerá o no, pero siempre es invitado a las tablas. Juan Moneo for ever.

 José María Castaño

 

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2 comments
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  1. Que gran comentario Jose Maria,como bien dices,el duende de Juan es único.

    Torta forever

  2. emocionante torta.que pena no verlo.ven a madrid.porfavor los tortistas necesitan otra dosis.

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