La Nueva Frontera de Jerez 2008 deja su huella en el Auditorio Nacional

28. septiembre 2009 | Por | Categoria: Crónicas / Reseñas

Mientras que se nomina la copla y el flamenco acancionado para Los Grammys Latinos 2009 y un cantante de pop y un rapero cierran la Fiesta de la Bulería de Jerez, un grupo de jóvenes jerezanos aún asidos a las raíces que hicieron grande el cante como expresión íntima del andaluz dejó todo un catálogo de señas de identidad en el Auditorio Nacional de España en Madrid. Resultaba algo extraño como a la entrada e tan insigne escenario salían por una puerta un grupo de músicos clásicos, ataviados con chaqué y pajarita y por otra el numeroso elenco que conforma la Nueva Frontera del Cante de Jerez 2008 con ganas de certificar en la capital del reino sus propuestas artísticas a base de soleá, siguiriyas y bulerías.

            Organizada por la entidad financiera BBK de Bilbao, la presentación tuvo lugar en el citado Auditorio Nacional de Música de España en Madrid, el pasado día 25 de septiembre. Tal y como se hizo anteriormente en Jerez, Sevilla y Bilbao la puesta en escena recurría a la vieja estampa de una reunión de cante sin más en la que una mesa, emulando al antigua tabanco jerezano, era el núcleo central del ritual cantaor.

            Los primeros quejíos correspondieron al cante por tonás y martinetes. David Carpio, El Tolo, José Mijita y Jesús Méndez fueron los encargados de abrir plaza con los sones más primitivos. Nada más comenzar ya nos apercibimos que estos jóvenes tienen el denominador común de ser unos “primitivos actuales”; pese a ser gente del siglo XXI su manera de manifestarse corresponden a tiempos muy pretéritos.

            La soledad del cante desnudo dio paso a una escena dominada por la bulería para escuchar, a cargo de Luis de Pacote, El Quini y Manuel de la Fragua, sin más acompañamiento que los nudillos sobre el mostrador. Un acompañamiento percutivo que tantas páginas ha escrito en la intra historia del cante jerezano.

            Le seguiría la solemne soleá de José Carpio Fernández. El menor de la saga de los Mijita tiene un peso insondable en su voz, a la que sabe sacar partido con una dicción muy jonda. Le acompañó la guitarra de Manuel Valencia. Tomó el relevo Luis de Pacote con su primo Juan Manuel Moneo para interpretar tientos y tangos, así como Juanillorro para borriquear por tangos con Pepe el del Morao.

            La alternancia de estilos festeros con otros de más rajo hizo que el escenario se pusiera en penumbra para el cante herido de Antonio Peña Carpio “El Tolo”, quien mostró el lado más trágico del acervo jerezano al interpretar la siguiriya con Miguel Salado. Una alusión a lo más sombrío a la que se superpuso la bulería festera, con bailes incluidos de Manuel de la Fragua y Quini, justo en el meridiano de la representación.

            En los números individuales siguieron Jesús Méndez con su romance, interpretado en aires de tientos, recordando a su tía Paquera y Ezequiel Benítez, quien de nuevo cautivo a todos con su temple y el empleo justo del melisma para acometer en cante por malagueña, primero la popular “A buscar la Flor que amaba” de Manuel Torre, adornada con dejes de la Niña de los Peines y una monumental interpretación de la malagueña de Chacón, rematada con abandolaos. Las guitarras, para uno y otro, fueron las de Manuel Valencia y Miguel Salado.

            De ahí, al cante grupal de nuevo con cantiñas y alegrías de Luis de Pacote y Pedro “Niño de la Fragua” para dar paso al cante minero de David Carpio a quien se le advirtió una gran dosis de oficio y conocimiento.

            Una ronda por fandangos naturales y el consabido fin de fiesta finalizaron el recorrido cantaor de los jóvenes jerezanos integrantes que dejaron su indeleble huella en tan magno Auditorio, que contó con la presencia, entre otras personalidades de Pilar Sánchez, Alcadesa de Jerez, y del escritor José Manuel Caballero Bonald. Sin duda, una página histórica para este modo de expresión cada vez más arrinconado incluso en su propio feudo.

José María Castaño (Madrid)

Juanillorro, uno de los integrantes de la Nueva Frontera, en una simpática foto en Atocha, ya que decidió volverse a Jerez en una vespa a juego con su atuendo.

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