La verdad de la familia Mijita

23. marzo 2012 | Por | Categoria: Opinión

Tal vez porque nos hemos llevado casi veinte días seguidos disfrutando del flamenco en el gran formato del teatro durante el Festival de Jerez. Tal vez porque hemos comprobado las mil y una formas en las que este arte se puede desarrollar. Tal vez porque los momentos vividos el pasado viernes con la familia Mijita en la peña de la Bulería de Jerez vienen a ser escasos en los tiempos que nos asisten. Lo cierto es que sólo en la intimidad de un cuarto de cabales o una peña flamenca se pueden dar momentos únicos en los que el cante se manifiesta en toda su plenitud, con toda su intensidad. Esos que se producen cuando se invoca el primitivo ritual de la familia y sus miembros se contagian entre ellos de una forma de expresión que nace de la vivencia y del corazón.

A estas alturas el término pureza asociado al flamenco nos queda ambiguo y se prefiere el vocablo “autenticidad” para volcarlo en la actuación de la familia Mijita en plena Plazuela jerezana. Por un momento, sus integrantes se olvidaron del micrófono y rememoraron una reunión familiar llena de gitanería y compromiso con la memoria histórica de esta gran ralea plazuelera, y en parte también de Santiago. Son instantes en que no se busca la técnica ni la custodia de las formas per se porque lo que verdaderamente importa es volcar emociones y trasmitirlas con intensidad hasta llevarlas al terreno donde la técnica es acaso un mero vehículo en función del alma.

Alfonso, Tío Alfonso y José en un momento de su actuación. Fotos: Juan Garrido

Tío Alfonso Carpio Gallardo, llegado desde el manantial más prolijo de los soníos negros (Chalaos, Rubichis, Agujetas…) nos recordó en su disposición a aquel recital, ya histórico de su tío Agujetas el Viejo con Rafael Alarcón. Sobre todo por la manera de encarar los tercios quejumbrosa, como de otro tiempo pretérito, por la forma de decir el cante justo por la necesidad de contar algo cantando. Y me recordó porque con más o menos facultades, Tío Alfonso, como Tío Agujetas entonces, no rehúso en ningún momento de ir a las tripas del cante, del compromiso fetén con el cante de su gente áspero y bravío. Sin esconderse jamás en ningún burladero ni recurso ajeno a la dicción. Y esa pelea con el toro del cante es una joya de muchos quilates con independencia del resultado. Tío Alfonso lo plasmó en soleá, siguiriyas, bulerías para escuchar, fandangos y bulerías. Fue emocionante.

Sus hijos fueron la mejor de las escoltas. José Carpio Fernández lució ese metal prodigioso que sorprende por su carácter añejo en una intérprete tan joven. A medida que la noche avanzaba se iba calentando cada vez más hasta hacerlo con lágrimas en los ojos una vez terminaba su padre de cantar. Lo hizo por tientos tangos, al principio, luego por soleá, bulerías para escuchar y de fiesta y por encima de todo por fandangos donde descarga todo su arsenal jondo.

También Alfonso Carpio Fernández digno legatario de los suyos  tomó mucho peso en las responsabilidades de la puesta en escena. Aparte de lo cantado en grupo hizo alegrías y unos martinetes rotundos y dramáticos con fuerza y recogiendo los tercios con sabiduría. Felicidades a Alfonso que llevaba muchos años tras esta idea.

Con la inestimable colaboración de Domingo Rubichi a la guitarra se fue fundiendo la noche a los designios de la fiesta. Allí los abrazos entre lágrimas entre padre e hijos convencidos que habían brindado una noche única. Aquella noche en la peña de La Bulería donde la verdad de los Mijitas lució con nombre propio.

Tags:

5 comments
Deja tu comentario »

  1. Que gran noche de CANTE, disfruté muchísimo. Un saludo.

  2. ¡Cuanto me hubiera gustado haber estado allí! ¿Hay alguna grabación disponible?

  3. Me abría gustado estar alli, pues entiendo que lo de las familias, sigue siendo intersante por que se aprecian matices generacionales dentro del mismo seno que permite apreciar cambios que en algunos casos son leves y en otros algo intensos, estos últimos fruto de vever en otras fuentes, creo yo-. Algunos hemos tenido la suerte de disfrutar en el mismo jerez, concretamente en la Plaza de la Asuncion, por las fiestas de Otoño, algo parecido con otras familia y resulto interesante. Que pena que no se pueda mantener ese formato y repetirlo.
    Salud para todos y enhorabuena a la familia mijita, que atesoran el metal incandescente de la pureza del flamenco.

    Eduardo Abril – Zamora.

  4. Me habría gustado estar alli, pues entiendo que lo de las familias, sigue siendo intersante por que se aprecian matices generacionales dentro del mismo seno que permite apreciar cambios que en algunos casos son leves y en otros algo intensos, estos últimos fruto de beber en otras fuentes, creo yo-. Algunos hemos tenido la suerte de disfrutar en el mismo jerez, concretamente en la Plaza de la Asuncion, por las fiestas de Otoño, algo parecido con otras familia y resulto interesante. Que pena que no se pueda mantener ese formato y repetirlo.
    Salud para todos y enhorabuena a la familia mijita, que atesoran el metal incandescente de la pureza del flamenco.

    Eduardo Abril – Zamora.

    A quien rectifique, pido perdon por los errores de las prisas.

  5. Una familia encastada en las mas puras esencias del cante gitano en toda la extensión de la palabra.
    Lo que hubo, lo que hay y con toda seguridad, un márchamo de garantía para el futuro del cante.
    ! OLE LAS FAMILIAS CANTAORAS PURAS !

Deje su comentario