Manolo Bohórquez nos regala una foto de Pinini
19. abril 2010 | Por loscaminos | Categoria: Crónicas / ReseñasEn un artículo del compañero Manolo Bohórquez en su interesante blog la gazapera ( http://blogs.elcorreoweb.es/lagazapera/) sobre sus encuentros con Fernanda de Utrera, nos regala una foto del mítico Pinini, iniciador de la gran saga familiar de artistas de Utrera – Lebrija. Gracias Manuel.
A la Reina de la Soleá
Tuve la suerte de vivir noches mágicas junto a Fernanda de Utrera en muchísimas peñas y festivales de toda Andalucía. En los años 70 ya había descubierto que el cante jondo me emocionaba más que el rock y el pop. Cambié a Toni Ronald por Camarón y a Camilo Sesto por La Paquera. ¡Toma cambio! Y como adoraba el cante de Fernanda, donde quiera que cantaban las Niñas, como las llamaba mi compadre Emilio Jiménez Díaz, allá que iba a escucharlas. Las escuché muchas veces en Morón de la Frontera, Utrera, Mairena del Alcor, Alcalá de Guadaíra, Lebrija, Marchena y Los Palacios. Pero nunca me emocionó tanto Fernanda como en La Comarcal de Paradas, en abril de 1992. Aquella noche asistimos todos a uno de los últimos quejidos de la genial artista, echando el resto en un cante de Juaniquí. Fernanda era la pureza personificada, como artista y como persona, y como gitana buena donde las hubiera; era noble, auténtica, sana, de ahí que su cante fuera de esa manera tan visceral y lastimera, que se te metía en las entrañas y te las destrozaba. Aquella noche en Paradas casi se arrancó a estirones su hermoso vestido negro; el cante no le salía y tuvo que sacarlo a mordiscos. Ante aquel espectáculo inenarrable, escribí de una forma como creo que no había escrito hasta ese momento:
Se nos puso a todos la epidermis como un piélago de diminutas montañas rosadas. Fernanda de Utrera, la más grande cantaora de soleares de la historia, la reina de la tribu de los Pinini se acaba de hincar de rodillas ante una enfervorizada legión de admiradores pare hacerles ver que no puede más, que está ofreciendo más de lo que tiene, que no es capaz de ganarle la pelea al toro bravo del cante que lleva en la sangre. Escucharla ya no es un placer; es una flagelación, se sufre viéndola retorcerse de impotencia sobre el escenario, nos lastima la negrura de su rostro envejecido, nos duele en nuestras carnes el torniscón que le pega a su vestido buscando esa bocanada de aire que le ayuda a coronar con un mínimo de dignidad artística el cante de Juaniquí.

Foto de Pinini
Es muy duro seguir a una cantaora durante tantos años y tener que verla acabada, sin fuerzas, sin apenas aliento para rematar un cante. En el caso de Fernanda lo era aún más porque nunca bajó medio tono la guitarra para ir más cómoda, algo más aliviada. No se aliviaba jamás. Fernanda no conocía los trucos del cante, sus atajos, como, por ejemplo, Carmen Linares, que disimula su mudez desde hace años con recursos técnicos muy variados. Es una maestra en eso, y en otras muchas cosas. Pero Fernanda de Utrera era capaz de arañarse la cara o romperse el vestido, antes de rajarse con un cante por soleá. Esa es la diferencia entre una cantaora de verdad y una de oficio, por muy maestra que sea la de Linares, que lo es. Fernanda era de verdad. Sentía el cante y lo sacaba de su garganta de una manera natural. “¿Qué sientes cuando cantas, Fernanda?”, le pregunté un día. “Como si me lloviera agua caliente en la cara”, respondió. La podías escuchar todos los días, en los mismos cantes, que siempre te emocionaba de la misma manera. Díganme otro caso igual. Paco Toronjo, si acaso, que vivió siempre del fandango. Pero el genio alosnero tenía un repertorio extenso tanto en lo musical como en lo literario. Cantaba un solo palo, pero de diversas maneras. Sin embargo, Fernanda estuvo décadas con una docena de soleares y las cantaba siempre, y siempre veías cómo el agua caliente le chorreaba por la cara abajo. En sus últimas actuaciones solía pedir disculpas por su mermada condición de voz. Nos daba igual. Verla en el escenario era ya un deleite para la vista, con aquella cara tan gitana y su pelo tan negro como la endrina. ¡Cómo miraba a su hermana Bernarda cuando cantaba a su vera por bulerías el Romance de la Reina Mercedes! Era conmovedora aquella estampa en aquellos festivales de verano bajo las estrellas del sur de España. Siguen ahí los mismos festivales, con las mismas estrellas del sur y los mismos chiringuitos; y están todavía en los pueblos para que no se pierda lo jondo. Pero es duro llegar al Potaje Gitano o pasar por Utrera y ver que sus calles ya no huelen al perfume gitano de Fernanda y Bernarda; que ya no bailan los gorriones al compás de Perrate o Pepa la Feonga; y que ya no se estremecen las flores con los tientos de Gaspar. El cante no se va a perder nunca, pero sí se han perdido para siempre las cantaoras como Fernanda y Bernarda de Utrera. Afortunadamente, el flamenco las ha premiado con generosidad dándole todo tipo de galardones y reconocimientos, desde el Compás del Cante hasta la Medalla de Hijas Predilectas de la Provincia de Sevilla. Los nuevos cantaores y cantaoras sabrán seguir su ejemplo de pureza y entrega, aunque esto ha cambiado mucho, como han cambiado otras artes en Andalucía. Fernanda era de una época en la que se vivía de una forma muy distinta a la de nuestro tiempo. Entonces, las familias se comían una puchera y se iban dormir tan tranquilos. Fernanda nació en Utrera el 9 de febrero de 1923 y murió en su pueblo el 24 de agosto de 2006.





He oído decir, a la propia Fernanda en una entrevista, que ella no era gitana. Me gustaría saber en qué se distingue un gitano de un payo. No es que la raza sea tan importante, pero hay cosas que se repiten y no tienen fundamento
he leido tu articulo sobre fernanda de utrera,y tengo que decir que has descrito exactamente lo que a cualquier persona,( por mínima experiencia en estos caminos de esta música,tan noble y profunda) haya podido tener,sentiria en sus entrañas , quedando marcado para siempre. afortunadamente habrá gente como tu que así lo perciban.
jose no me puedo creer q fernanda dijera q ella no era gitana ,pq no hay mujer q halla llevao su raza y su pueblo con mas orgullo q ella. Pa mi el cante de ella no era normal ,se te clavaba , te estremecias ,te dolia….llegaba tan adentro, q dudo q kien a podido escucharla se le pueda olvidar tan facilmente.Si antes la conocian x FERNANDA DE UTRERA,ahora la conocen x FERNANDA DEL CIELO