Mucho talento para tanta escenografía

11. Marzo 2010 | Por loscaminos | Categoria: Crónicas / Reseñas

Es lo que percibimos en las últimas entregas de los espectáculos celebrados en el Teatro Villamarta. Tanto Belén Maya como Olga Pericet y Fernando Romero atesoran virtudes excepcionales para el ejercicio de sus respectivas artes. Pero, a veces falla el montaje y la puesta en escena cuando se le carga de demasiados elementos escénicos que, lejos de potenciar el valor del artista, lo diluye entre tanto ramaje. Belén Maya volvió a demostrar en su “Baile alegre para personas tristes” que fue una de las innovadoras en añadir elementos de la danza contemporánea a lo más clásico del flamenco. En ella, y no en muchas otras, este equilibrio se consigue de forma sorprendente. El espectáculo fue un continuo juego de cuánto puede decir el contraste, la dualidad. Alegría y tristeza se mezclan entre sí como dos planos a veces no tan distantes. Dentro de la búsqueda de este discurso, tuvo también su protagonismo la otra parte bailaora en el cuerpo de la exquisita Olga Pericet, uno de los más grandes talentos de los últimos tiempos. Aunque volvemos a resaltar la redundancia de elementos escénicos, me gustó especialmente la dirección musical y la manera en conjugar los distintos estilos.

             Por su parte, la compañía de Fernando Romero tuvo delante de sí un reto bastante complicado al querer acometer una suerte poco trabajada; el musical flamenco teatralizado. Hay que jugar muy bien las bazas para poder llevarlo al terreno que quiso el sevillano. Aún más, si se trata del cuento de Ramuz y la suite “Historia de un soldado” del compositor Igor Stravinsky. Sólo decirlo así ya podemos hacer acopio del riesgo y la aventura. Y la verdad que tuvo momentos de muchísimo interés en la interacción de los tres personajes protagonistas: El soldado (Fernando Romero); El diablo (Manuel Marín) y la princesa Isabel Bayón, siempre bien escoltados por unos originales Miguel Ortega y Juan José Amador, en papel de narradores y tocando asimismo la guitarra. Una mayor simpleza en la exposición y una música en off menos estridente y presente hubieran dado mayores resultados de los mostrados a la postre.

Texto: José María Castaño. Foto: Jesús Fernández (Teatro Villamarta)

Tags:

Deje su comentario