Para el estudio: Sabicas por Norberto Torres
21. junio 2012 | Por loscaminos | Categoria: OpiniónPor gentileza del amigo y experto en la guitarra flamenca, Norberto Torres, compartimos con todos ustedes el texto de la conferencia que ha ofrecido hace pocas fechas en Bilbao con el título completo de “Sabicas, niño prodigio de la guitarra flamenca en la diáspora” y que trata con una gran exactitud la figura de Agustín Castelló “Sabicas” en el año del centenario de su nacimiento. Que aprovechen…
Presentación
En 1959 el sello discográfico Hispavox editaba en España varios sencillos de guitarra flamenca titulados “Flamenco puro”, protagonizados por un tal Sabicas. Dos años más tarde se editaban en el Lp “Flamenco puro” que traía una revelación: en pleno dominio del “ricardismo”, o sea de la escuela del Niño Ricardo, los guitarristas españoles descubrían que más allá del charco existía otro grande de la sonanta.
Pero Sabicas no era completamente desconocido.
Los mayores y los buenos aficionados recordaban entonces su primer periodo español, principios de los años 30, con aquellos acompañamientos y aquellas placas de pizarra con la Niña de la Puebla, Juanito Valderrama, el Carbonerillo, Angelillo, el Chato de la Ventas, el Chato de Jerez, el Niña de la Calzá, el Cojo de Madrid, Paco Flores, la Jerezana, Carmen Amaya, El Pena Hijo, José Nieto de Orellana, el Niño de Utrera o el Niño de Cartagena. Era entonces la más firme promesa del toque, el sucesor de Don Ramón Montoya.
Agustín Castellón Campos “Sabicas”, gitano pamplonico nacido en 1912, fue un niño prodigio autodidacta, tocando en público por primera vez cuando tenía ocho años.
No es una casualidad que Fernando de Triana le dedique un texto en su conocida obra “Arte y artistas flamencos”, publicada en 1935 . Las palabras con las que termina su semblanza son significativas:
“Todos conocemos el brillante curso de su carrera artística hasta hoy, que cuenta veintidós años de edad y ocupa un elevadísimo puesto entre los guitarristas de primera categoría”
Pero el cantaor y guitarrista trianero recoge un dato revelador sobre el aprendizaje de Sabicas y que, de alguna manera, casi predestinaría al Niño de las Habicas a ser diferente y precursor entre la comunidad flamenca:
“Aprendió solo a afinar la guitarra, y en vista a su desmedida afición le compraron sus padres un gramófono, que él hacía marchar muy despacio, y así empezó a copiar cuanto escuchaba”.
El primer maestro de Agustín Castellón fue su propio oído, que desarrolló gracias a repetidas audiciones lentas de discos de pizarra. Cuando hoy asistimos al debate entre la pérdida de la transmisión oral del flamenco y la “dudosa” utilización de las nuevas tecnologías como relevo de esta transmisión, Sabicas ya lo tenía resuelto a principios del siglo XX.
Otro dato de su infancia que llama la atención y que aparece en todas las biografías, es su condición de niño prodigio y su debú artístico como concertista. El Niño de las Habicas se gana los primeros aplausos y la admiración del público tocando solo: su carrera como concertista de alguna manera también estaba predestinada.
Luego llegó la guerra civil, giras con Carmen Amaya en América del Sur, estancia en Méjico y en Estados Unidos.
(Sabicas fue de alguna manera el “descubridor” de Carmen Amaya. La conoció en Barcelona en un restaurante llamado “Casa Manquet” según sus propias palabras, cuando fue a grabar placas para el sello Parlophon. La vió bailar y se dio cuenta de momento que era excepcional, animando a su padre , el guitarrista “El Chino”, para que se trasladaran a Madrid y la vieran los buenos aficionados. Una vez en Madrid, participó activamente para que la niña Carmen se prodigara entre los entendidos y empresarios que podían contratarla).
Mientras Sabicas hacía “las Américas” y cambiaba de residencia, España se autodestruía para refugiarse después en sí-misma. Fue todo un acontecimiento para los jóvenes artistas y aficionados de principios de los sesenta descubrir el virtuosismo y limpieza de sonido de aquel gitano de Pamplona afincado en Nueva York, que pasó entonces a “enseñarles a distancia” según feliz expresión de Enrique Morente.
¿Qué pudo enseñar Sabicas desde su discografía a partir de los años 60? ¿Cómo definir lo que Manuel Cano llamó “sabiquismo”?
El sabiquismo
Este conocido concertista, primer catedrático de guitarra flamenca del conservatorio de Córdoba , en una obra publicada en 1987, distingue cinco grandes escuelas del toque: la escuela primitiva, el montoyismo, el ricardismo, el sabiquismo y la escuela libre.
Me van a permitir aportar una matización sobre este tema. Si por sabiquismo entendemos un nuevo virtuosismo en el toque, la diferencia puede ser pertinente. Si consideramos las aportaciones musicales, nos apresuramos a señalar que Sabicas pertenece de lleno a la estética del montoyismo, por lo que el “sabiquismo” no sería otra cosa que la lectura virtuosa, e incluso a veces efectista, del toque de Montoya.
Opiniones solventes inciden sobre ello. Así por ejemplo para Felix de Utrera:
“Sabicas se salía de la meta en cuanto a ejecución, como digo yo. Sabicas era un enamorao de Montoya. Yo, en cambio, he tenido la suerte de ser amigo de Sabicas treinta años, y grabar un disco con él en Nueva York. Sabicas era, aunque un gran creador, un seguidor de la escuela de Montoya. Lo demostró, yo creo que conocía lo de Montoya mejor que él. Pero además era un genio de la guitarra, Sabicas era un genio de la guitarra”,
mientras que Rafael Riqueni señalaba al periodista Angel Álvarez Caballero lo siguiente:
“Yo creo que Sabicas es un ochenta por ciento de Montoya. (…) Pero, desde luego, escuchando una guitarra y escuchando otra, puedo ver que tiene muchísimo de Montoya. Aunque tiene una gran personalidad también, la gran aportación de Sabicas creo que ha sido técnica, técnica y de limpieza, de sonido, ya más perfección, ¿no?”.
Es pues en el aspecto técnico donde reside la mayor aportación del “sabiquismo” al toque de guitarra flamenca. Conocido por la gran mayoría de los guitarristas flamencos, ha sido puesto de manifiesto recientemente en los diferentes libros de partituras con obras suyas.
Sabicas, concertista internacional de guitarra flamenca
En su larga carrera, dos datos llaman particularmente la atención:
- Parece haber sido el primer “tocaor” que se dedicó integramente a una carrera de concertista. Forma parte de la nómina de artistas de este género que transgresaron las leyes sacrosantas del flamenco gitano-andaluz: navarrico de procedencia, gitano formado en los colmaos madrileños, con una corta carrera de tocaor, otra más importante de acompañante al baile y luego una larga como concertista, sabiamente organizada en la industria del ocio norteamericano. Constituye un precursor “avant l´heure” del flamenco actual.
- Su trabajo con Carmen Amaya tiene todo el viso de ser el antecedente de las colaboraciones musico-coreográficas que dominan actualmente la actualidad flamenca. Ellos fueron los primeros en tener una carrera internacional de impacto multitudinario con su colaboración artística en igualdad de condiciones. Ya no se anuncia a los ases del cante en los carteles, sino a una bailaora y a un concertista de guitarra. Ellos fueron los primeros que triunfaron en el corazón del mundo capitalista, mientras la miseria de post-guerra sumía a los flamencos de la “madre patria” en la picaresca de la supervivencia.
Claude Worms nos dice de forma muy acertada en su biografía que
“Sin duda, la presión de las compañías discográficas obligó a Sabicas a multiplicar las experiencias llamadas a un gran futuro en el flamenco contemporáneo; utilización del baile (Carmen Amaya, Dolores Vargas…) y del cante (Adela la Chaqueta…) al servicio de la guitarra (y no al contrario, como lo quería la tradición); uso innovador de las técnicas de estudio (rerecording permitiendo a Sabicas doblar, incluso triplicar su propia parte de primera guitarra); dúos con Mario Escudero; colaboración con un guitarrista de rock (Joe Beck) o un saxofonista (Negro Aquilino); concierto con una orquesta sinfónica dirigida por Federico Moreno Torroba… Sabicas fue de esta forma la primera gran estrella internacional de la guitarra flamenca (sobre todo en USA y Japón) incluso cuando sus discos no volvieron a circular en el mercado español hasta la década de los 60s”.
Discografía
La obra y las aportaciones de Sabicas siempre pregonadas con el característico tono mítico y laudatorio de la literatura sobre flamenco, son sin embargo casi desconocidas. Como de costumbre, las exaltaciones suelen esconder el desconocimiento sobre una nutrida y variada producción. El transcriptor Alain Faucher, durante varios años presidente de la asociación guitarrística parisina “Sabicas”, señala por ejemplo en el libro de partituras que le dedica un catálogo de 43 grabaciones.
Entre ellas, destaca el disco Rey del flamenco, grabado en 1966, que refleja una segunda madurez del concertista. Sabicas en plenitud de facultades y de ideas, el maestro incontestado de la guitarra flamenca de concierto (hacer referencia a Paco, Serranito, Manolo Sanlúcar). No es una casualidad que Javier Conde va a interpretar esta noche tres temas de este disco, la soleá Aires de Puerto Real, la siguiriya Sentimiento gitano y el zapateado en Re.
Sabicas, divulgador de la guitarra flamenca de concierto
Como guitarrista consagrado plenamente a una carrera de concertista de guitarra flamenca, sus aportaciones son claves en el diseño internacional de este tipo de actividad. Antes de Paco de Lucía, fue él quien empezó a consolidar la afición internacional por esta modalidad guitarrística.
Además, su residencia norteamericana tuvo dos consecuencias aparentemente contradictorias:
- por estar fuera del contexto “matriz” y de su evolución, conservó un toque convertido en residual en la España franquista, el de los grandes virtuosos clásico-flamencos de las primeras décadas del siglo XX, empezando por el de Ramón Montoya.
- Por estar ubicado en el corazón de la “american way of life”, construyó antes que nadie una precursora carrera internacional. Si la diáspora petrificó su toque en la estética montoyista, en contrapartida le libró de ataduras moralizantes y esencialistas en torno a su carrera y le dio libertad para gestionarla como le dió la gana. Y es aquí que el discípulo de Don Ramón se vió involucrado en diferentes experimentos que inciden también en su perfil de pionero antes aludido: intervenir como solista en un concierto para guitarra y orquesta, grabar con un guitarrista de rock, utilizar los recursos del estudio a medida de su aparición, doblarse hasta tres veces y tocar tres guitarras a la vez, popularizar el dúo de guitarras flamencas, etc… Sabicas lo ha hecho todo antes que cualquier guitarrista flamenco de concierto.
Sabicas y Paco de Lucía
¿Cuál es la influencia de Sabicas en la guitarra actual?
Quizá la más importante, haber servido de modelo profesional a una joven generación de guitarristas españoles que, a partir de los años sesenta del siglo XX, deseaban y se preparaban para ser concertista. Nos permitimos aquí autocitarnos y recordar cuál ha sido la situación de la guitarra flamenca solista en España durante el siglo XX:
“Manuel Serrapí empezó a grabar tarde como solista, concretamente en 1943, a la edad de treinta y nueve años. Esta tardanza, anormal hoy, se entendía en la época. ¿Falta de medios para grabar? No, porque su discografía como acompañante, como la del flamenco, era ya dilatada. Ricardo no grabó antes simplemente porque la guitarra solista no se estilaba. Cabe recordar que Ramón Montoya, “padre” de la guitarra flamenca moderna, empezó a grabar unas placas como solista en 1922-23 cuando ya tenía cuarenta y cuatro años, y que cuando dejó para la posteridad sus famosos “toques clásicos” realizados en París en 1936, ya tenía cincuenta y siete años. Los guitarristas “por lo flamenco” eran entonces “tocaores”, es decir acompañante del baile y del cante. Los solos constituían una actividad personal, íntima, ignorada por el gran público, pero muy valorada entre colegas, entre melómanos, entre “entendidos”, para disfrutar en reuniones íntimas, u ocasionalmente para hacer alguna intervención como telonero en algún espectáculo, siempre que se tuviera la suficiente fama para ello. Fuera de estos círculos melómanos muy reducidos y atípicos, es que no había entonces público para la guitarra flamenca… Pero es que tampoco lo había para la guitarra clásica. La primera mitad del siglo XX fue también la especie de “cruzada” de Andrés Segovia para conseguir un público. Junto con Montoya, Ricardo aparece como uno de los pioneros de la guitarra flamenca de concierto. La primera carrera dedicada plenamente al concertismo ha sido quizás la de Agustín Castellón “Sabicas” y debido a una circunstancia muy clara: su exilio a América del Sur y luego a América del Norte. Si Sabicas se hubiera quedado en España después de la guerra civil, podemos afirmar casi con seguridad que su recorrido artístico hubiera sido bien diferente. La consolidación del concertismo en España llegaría definitivamente con la generación Lucía/Sanlúcar/Serranito, con un concertista puente entre los pioneros y la generación de los setenta, Manuel Cano”
El encuentro mítico en Nueva York entre el “rey” de la guitarra flamenca Sabicas y el adolescente “príncipe” Paquito de Algeciras forma parte ya de la leyenda. Paco de Lucía lo ha comentado en varias entrevistas, repetidas constantemente cuando se habla del navarrico y del andaluz:
“Yo, hasta que descubrí a Sabicas, pensaba que Dios era Niño Ricardo, y de alguna manera yo aprendí de su escuela y de su estilo, pero cuando conocí a Sabicas me dí cuenta que en la guitarra había algo más. Con Sabicas, descubrí una limpieza de sonido que yo nunca había oído, una velocidad que igualmente desconocía hasta ese momento y, en definitiva, una manera diferente de tocar. A partir de aquí, no es que me olvidara de Ricardo pero sí pude añadir a mi aprendizaje la manera de tocar de Sabicas y la transformé para hacerla mía”.
La revolución del toque a la que tanto se alude cuando se escribe sobre Paco de Lucía llegó finalmente de una guitarra solista hecha en América: decididamente lo de ida y vuelta siempre aparece cuando se trata de la obra de los decisivos en el arte flamenco, y pone de manifiesto el carácter transnacional del “andalucismo universal”, y de una de sus manifestaciones, el flamenco.
Además de una mayor limpieza, el contacto con la técnica de Sabicas revela a Paco de Lucía una velocidad insospechada. ¿Pero de dónde le viene esta velocidad a Sabicas? En una conferencia sobre el guitarrista pamplonés pronunciada en la Universidad de Sevilla, señalamos la hipótesis siguiente: el avance en el virtuosismo de Sabicas era debido, además de su dedicación exclusiva a la guitarra solista, a sus largos años como acompañante de una bailaora atípica: Carmen Amaya. Los artistas, aficionados y espectadores que tuvieron la suerte de verla en vivo suelen aludir a la unicidad de su baile, irrepetible por la velocidad que le confiere un carácter electrizante (el subrayado es nuestro). Las cintas de vídeos que afortunadamente conservamos de su baile, ratifican estas opiniones. Después de varios años de promiscuidad con el baile temperamental y electrizante de la Capitana, podemos observar que el virtuosismo de Sabicas parece contagiarse y adquiere una velocidad, sobre todo en los picados, inaudita hasta el momento. Hay mucho del baile de Carmen Amaya en el toque solista de Sabicas, sobre todo en sus discos de finales de los cincuenta, principio de los sesenta.
Si las palabras de Paco de Lucía dejan claro cuál ha sido el espejo de virtuosismo en el que se mirarán los aspirantes a solista, hay otro dato significativo sobre el impacto de Sabicas en esta generación. Así lo cuenta su amigo José Luis Marín:
“Sabicas, en Nueva York, iba a ver por sistema a todo flamenco que se acercara por allí. Siempre preguntaba quién venía y quién no. Sabicas no conocía a Paco, sino que llegó al hotel preguntando qué flamenco venían de gira. Paco dormía y lo despertaron. Sabicas estuvo escuchándole un rato. Fue entonces cuando le dijo, muy bien, Paquito, pero un flamenco no debe de tocar las cosas de otro sino crear cosas propias. Paco interpretaba cosas del Niño Ricardo pero a partir de ese momento, se pasó la gira tocando las únicas dos o tres falsetas que él mismo había creado”.
Hay que situar estas palabras en el contexto de la época para calibrar todas sus posteriores consecuencias.
Sabicas es entonces, como hemos visto, un concertista de guitarra flamenca de fama internacional, con una carrera artística enfocada a la composición de falsetas y toques, recreados constantemente para una producción discográfica y giras de conciertos que renueva más o menos anualmente, pautas habituales en la industria del ocio. Hemos apuntado que, mientras, en España no ocurre así, que el flamenco profesionalmente, está estructurado de otro modo, por lo que los guitarristas siguen siendo tocaores, es decir fundamentalmente acompañante del cante y del baile. Por este motivo, el consejo de Sabicas, pertinente desde su perspectiva, no lo era tanto para los tocaores.
Paco de Lucía subraya siempre el impacto que le causaron las palabras de Sabicas en su adolescencia:
“No sé si lo dijo realmente para ayudarme o un poco por soberbia, porque yo sólo tocaba la música del Niño Ricardo. No sé exactamente por qué me dijo aquello, pero lo que si sé es que me influyó muchísimo. Me dijo que un guitarrista debía tocar su propia música, que no tenía que copiar a nadie”.
No solamente, vía Paco de Lucía, Sabicas orientó el toque hacia un mayor virtuosismo, sino que redefinió el perfil del guitarrista flamenco, añadiéndole la función de compositor de sus propios materiales, de manera a poder articular su carrera profesional en otra estructura, la de la industria discográfica. Después de ver la inaudita evolución que ha conocido la guitarra flamenca estos últimos treinta años, hasta poder establecer dentro del flamenco dos categorías estéticas, lo clásico y lo contemporáneo, podemos calibrar hasta qué punto la guitarra flamenca actual es deudora de Sabicas.
Hemos reclamado ya en otros lugares una guía, un libro, una enciclopedia, un diccionario, de ámbito internacional como lo es el flamenco, donde se recogiera el quehacer de todos los flamencos fuera de las fronteras españolas. En el caso de Sabicas, un sencillo y a la vez difícil acto de justicia.
Norberto Torrés Cortés




