TÍO BORRICO 101 FM

20. junio 2011 | Por | Categoria: Crónicas / Reseñas

15 de Junio  2011.VI Ciclo Flamenco BBK de Bilbao. A la palabra: Alfredo Benítez y José María Castaño. Al Cante: Luis “El Zambo” Manuel  Carpio “Juanillorro”. Al toque: Miguel Salado. Compás y Jaleo: Gregorio Fernández.

Trasladar la figura cantaora y humana de Tío Borrico de Jerez a la afición  bilbaína fue el objetivo principal de la cuarta cita flamenca del ciclo BBK de Bilbao. Este cantaor minoritario pero esencial en la historia del cante  Jerezano alcanzó en su centenario el merecidísimo reconocimiento que en vida no pudo disfrutar. El homenaje Bilbaíno y redescubrimiento del cantaor jerezano corrió a cargo de dos de los autores del libro-CD, “Cien años de Tío Gregorio, El Borrico 1910-2010”, José María Castaño y Alfredo Benítez. Utilizando el familiar formato radiofónico de Los caminos del cante, juntos recorrieron la circunstancia vital del protagonista; nacencia, crianza, juventud y pertenencia a una estirpe cantaora. Se enfatizó en el recorrido biográfico su papel como transmisor de cantes  antiguos como los de  Frijones, Paco la Luz, Tío José o la Moreno. Así, fueron desglosando los misterios de esa “voz telúrica” compaginando sus palabras con videos del protagonista pertenecientes a la serie Rito y Geografía del Cante.

La aportación de Alfredo Benítez fue fundamental y reveladora ya que desde sus vivencias con el protagonista, su sensibilidad y conocimientos musicales dibujó con palabras un retrato vivificado-puesto que habló en presente- que interrelacionó de forma indisoluble al cantaor con sus circunstancias personales y sobre todo ,emocionales. Ahondó el tertuliano en la emocionalidad del cante de Tío Borrico producto de su carácter infantil, inocente y libre de contaminaciones externas. Insistió en su concepción del cante como terapia emocional, un cante donde se  narran historias -a menudo autobiográficas- que se afrontan desde el miedo, el dolor, la rabia, la congoja o la inocencia. Tres  fueron los aspectos fundamentales mas señalados  del cante de Tío Borrico, su pureza o su verdad  cantaora, la circunstancia de ser el heredero de una serie de emociones y sentimientos de una dinastía y, además, el hecho de ser el  paradigma del sentimiento jondo jerezano dado su metal, su cante corto, su compás natural y su implicación emocional en los temas, siempre transcendentales, de sus cantes. En conjunto una enriquecedora introducción de la impactante y cautivadora figura de Gregorio Manuel Fernández Vargas.

La segunda parte del homenaje  evocó una pequeña reunión de tabanco y corrió a cargo de los cantaores Luis “El Zambo”y Manuel Carpio “Juanillorro” acompañados por la sonanta de Miguel Salado y el jaleo y palmas de Gregorio Fernández, todos ellos emparentados con el protagonista. Reunidos en torno a una mesa expusieron parte de la herencia cantaora del Borrico. El repertorio de Luis El Zambo arrancó por tonás  y se completó con bulerías pa escuchar, soleá acompañada de la sonata del joven Miguel Salado y  cierre por bulerías, en un mano a mano con el joven Manuel Carpio. El toque del guitarrita  fue digno de mención ya que se acordó tanto de Parrilla como de Moraito Chico. El eco del veterano cantaor Luis Fernández Soto, junto con su repertorio familiar Jerezano y sus tablas y comentarios alabando la merluza local, encandilaron al  público. Por su parte Juanilloro comenzó destilando tangos de sabor claramente Borriquero en su fraseo, para continuar con la bulería pa escuchar muy bien acompasadas  y rematar con una extensa ronda de bulerías con El Zambo que hicieron las delicias del público. El acto debía clausurarse con las  imágenes pertenecientes a la serie Rito y Geografía del cante en las que Tío Borrico canto y bailó por bulerías, pero, a petición del público, los artistas  hicieron un pequeño bis por bulerías en las que Gregorio Fernández  se dio su pataíta de fin de fiesta y despedida.

Texto: Ana Olabarría (Bilbao)

Tags:

Deje su comentario